miércoles, 17 de setiembre de 2008

LA TRADICIÓN EGIPCIA


Quizás el más antiguo pueblo que ha ejercido una mayor influencia en las culturas de todos los tiempos fue el Antiguo Egipto, tierra de grandes iniciados, considerada como la cuna de los misterios, donde la verdad fue cubierta con el velo de la alegoría y en donde los dogmas de la religión fueron comunicados por primera vez en forma símbolos. La antigua historia de Egipto parte de la primera Dinastía, fundada por Manú o Mena unos 5.000 años A.C. Pero la historia antigua de Egipto se extiende más allá, a la era de los Reyes Divinos de las Dinastías Atlantes que gobernaron ese país durante miles de años y de los cuales nos han llegado tradiciones, en forma de mitos y leyendas que ya eran antiguas a la llegada de Mena. Fue en este pueblo donde el Gran Maestro del Mundo llegó de la Gran Logia Blanca, usando el nombre de Tehuti o Thoth, cuyo nombre helenizado nos ha llegado como HERMES, EL TRIMEGISTO (el tres veces sabio).
La iniciación de los Egipcios, conocidos con el nombre de Misterios de Isis y de Osiris según Vasal se remontan a uno 2.900 a.C, fueron grandes instituciones publicas sostenidas por el Estado, su enseñanza comprendía todas la Artes y Ciencias del Oriente. El centro principal de los trabajos estaba en la ciudad de Menphis, cerca de la Gran Pirámide. Esta pirámide fue construida basándose en elevados cálculos matemáticos y astronómicos, de manera que ella representaba el Universo, y los iniciados estuvieron dedicados simbólicamente a su construcción, tal como los Masones modernos están dedicados a la construcción del Templo de Salomón. Los Misterios estaban agrupados en menores y mayores divididos en tres grados y era impartida a los iniciados bajo solemnes juramentos de secretos, su instrucción estaba envuelta en los rituales de Iniciación, Paso y Elevación y es básicamente de esta forma como han llegado a la Masonería de Grados, correspondiendo cada uno de ellos a un tipo de iniciación o paso de grado así se tenían.
Los Misterios Menores correspondía a los Misterios de Isis, y se asimila al de Aprendiz Masón, eran ceremonias preparativas para los superiores, donde el iniciado recibía instrucciones en las leyes físicas de la naturaleza, la necesidad de la purificación moral.
Los Misterios Mayores correspondían al segundo y tercer grado. El segundo grado lo constituyen los Misterios de Serapis, en estos se impartía instrucciones practicas sobre el desarrollo del cuerpo mental y seguramente se relacionaba con la muerte de Osiris.
El tercer grado era llamado los Misterios de Osiris, y correspondería al Grado de Maestro Masón, el ritual era muy impresionante, en el cual el candidato debía pasar por una representación simbólica de la muerte, la búsqueda del cuerpo y la resurrección de Osiris.
La síntesis egipcia deja aparecer varios signos que la tradición occidental tomara a su favor:
Una teología de resurrección aportada por el mito de Osiris.
La práctica de ciencias sagradas destinadas a mantener la comunicación entre los diversos mundos humano y divino.
La idea de un verbo creador y la revelación de secretos.
Una cosmografía orientada y ordenada alrededor de un centro, el Templo.
En esta ultima parte la imagen del templo entretendrá las ensoñaciones de todos los esoterismos cuyo simbolismo reposa en la Arquitectura llamada Arte Real. El templo egipcio obedece a una cosmografía, esta orientado sobre cálculos astronómicos y su fundación a ritos precisos, bajo la autoridad de Thot. Casa de Dios construida con las herramientas sagradas del numero, de la geometría, edificada con materiales elegidos, el simbolismo se complementa con los jeroglíficos que ornan sus paredes. Esta idea será tomada mas adelante por los Judíos en la construcción del Templo de Salmón.

Fuente:
http://www.gluv. org/Historia% 20de%20la% 20Masoneria% 20Universal. htm

viernes, 2 de mayo de 2008

IMHOTEP: VISIR, ARQUITECTO Y DIOS….

(Publicado en Misterios de la Arqueología nº 9, junio 1997)

Sobre la región de Sakkara, a unos 15 kilómetros al sur de El Cairo moderno, se levanta, imponente, el recinto funerario del faraón Zoser de la III dinastía (2.630-2.611 a. C.). Su pirámide escalonada es considerada por los egiptólogos como el primer ejemplo notable de construcción en piedra de la historia de Egipto y quién sabe si el primer paso hacia la propia pirámide de caras lisas. Todo ello fue obra de un sólo hombre, Imhotep, "El que Viene en Paz".

Visir del faraón Zoser, Príncipe Heredero, Inspector de todo lo que el Cielo trae, Gran Sacerdote de Heliópolis, Maestro de Obras, Maestro escultor, Patrón de los escribas, Hijo de Ptah y de una mujer de nombre Kkreduankh, Astrónomo, Médico, entre otros muchos cargos y títulos, ése fue Imhotep, un personaje fantástico y sorprendente que vivió hace más de cuatro mil quinientos años.

A lo largo de la dilatada historia del antiguo Egipto, fueron muy pocos los mortales de a pie los seleccionados para ocupar un lugar de renombre en el nutrido panteón egipcio compuesto por más de tres mil divinidades. Junto a Imhotep, también deberíamos mencionar al sabio Amenhotep Hijo de Hapu, por su vertiginoso ascenso al grupo de las divinidades más destacadas, después de tener una ajetreada vida terrenal como arquitecto, cortesano e instructor particular de Amenofis III.

Sin embargo, nadie superó la celebridad de Imhotep, especialmente en época grecorromana, fama que a lo largo de la historia de Egipto se extendió de norte a sur del valle del Nilo.

A él se le atribuían el origen de la cultura egipcia y todos los inventos de renombre de esta civilización, como las pirámides o el calendario de trescientos sesenta y cinco días que todavía utilizamos hoy. Entre el mito y la realidad, el sabio Imhotep parece navegar en un aura de misterio, refrendada por las pruebas arqueológicas y documentales, que han demostrado que este hombre realmente estuvo fuera del común de los mortales; muy cerca de la divinidad.

EL GRAN ARQUITECTO
En la Historia escrita por el sacerdote grecoegipcio Manetón para el rey Ptolomeo II (ca. III a. C.) y conservada únicamente a través de varios fragmentos de autores posteriores, se hace una pequeña pero significativa alusión a Imhotep. "En su reinado -el de Zoser- vivió Imuthes -versión griega de Imhotep- que por su pericia como médico tiene la reputación de Asclepio entre los egipcios, también, fue el inventor del arte de construir con piedra labrada. Además también se dedicó a la literatura." (Man.Hist. Fr. 11).

Aunque no se haga ninguna alusión a su divinidad, hecho del que tenemos sobrada constancia por el contenido de otras fuentes documentales, resulta muy significativa la simple mención en sí misma, adjudicándole ciertos poderes como mago o sanador y dándole el título de inventor de la arquitectura con piedra.

A ciencia cierta, resulta muy complicado discernir entre aquellos elementos biográficos que pueden resultar fantasiosos y los que puedan ser reales. Pero, sin lugar a dudas, la propagación de este hombre en la cultura egipcia nos hace sospechar, al menos, que nos encontramos ante una excepcional mente privilegiada a quien, quizás, el mundo de los faraones se le quedó pequeño para sus pretensiones intelectuales.

Si bien, en un primer momento se dudó del testimonio de Manetón ya que no existían pruebas evidenciales que vincularan a Imhotep con Zoser, la excavación del complejo funerario de este faraón en Sakkara, durante la campaña de 1.925-1.926, dio al traste con los rumores convirtiéndolos en hechos probados. En la entrada del recinto, apareció una estatua en caliza de Zoser con el nombre de Imhotep escrito en su pedestal. Otros descubrimientos arqueológicos posteriores, confirmaron que Imhotep realmente había construido el recinto funerario de Zoser en Sakkara, tal y como había dejado entrever Manetón.

El origen de Imhotep es bastante oscuro. Ciertos autores lo vinculan a la alta aristocracia de la época, afirmando que era hijo de otro arquitecto que llevaba por nombre Kanofer, mientras otros investigadores defienden la posibilidad de que se tratara de un personaje ascendido de la clase más humilde, en donde destacaba por sus extraordinarias dotes. Si bien este último hecho puede parecer insólito en una sociedad tan cerrada como aparentaba ser la egipcia, esta circunstancia se dio en más de una ocasión. Contamos con innumerables casos de individuos que partiendo de un origen muy humilde consiguieron escalar varios peldaños hasta llegar a desempeñar altos cargos en la administración o la cultura del país. Imhotep en este caso podría ser uno de ellos.

LA NECRÓPOLIS DE SAKKARA
Muy cerca de la antigua capital Menfis, se encuentra el complejo funerario del faraón Zoser (III dinastía) en Sakkara, diseñado enteramente por el arquitecto y sacerdote de Heliópolis, Imhotep. La singularidad de este recinto, lo convirtió, incluso durante el Imperio Antiguo egipcio, en un espejo arquitectónico al que todos intentaron emular. En nuestros días ha sido estudiado durante una vida entera por el egiptólogo francés Jean Ph. Lauer.

Todo el complejo está rodeado por un grueso muro de casi 10 metros de altura a lo largo de poco más de 1.500 metros. La decoración de este muro recuerda el aspecto exterior que debieron de tener las fachadas de los palacios de la época. En este recinto de más de 150.000 metros cuadrados, Imhotep dispuso varios edificios según la tónica dominante de la época. Sin embargo, todos ellos destacaban a la vez por ser la primera gran construcción enteramente erigida en piedra de la historia de Egipto.

De entre todo el conjunto destaca, sobremanera, la pirámide escalonada. Habiendo sido en origen una gran mastaba sobre la que Imhotep tuvo la genial idea de construir cinco pisos de piedra más, consiguiendo así una pirámide de seis pisos, mide de lado 123,30 metros por 107,40 y tiene una altura de 59,93 metros. Tradicionalmente es considerada como el antecedente más inmediato de la pirámide de Keops en Gizeh, aunque este último punto no puede constatarse a ciencia cierta, ya que la Gran Pirámide podría ser más antigua de lo que hasta ahora se nos ha dicho.

Junto a la pirámide escalonada se encuentra el patio del serdab, recinto en donde apareció la célebre estatua en caliza policromada del faraón Zoser, colocada actualmente ante la puerta de entrada al Museo Egipcio de El Cairo y que también reproducimos en estas páginas.

Al recinto se accede por un pórtico construido con grandes columnas. Frente a la entrada se encuentra el célebre patio de las cobras, en donde destaca una bellísima cornisa decorada con un friso de estos reptiles, símbolo por antonomasia del poder real en el Egipto faraónico.

A la derecha de la entrada se encuentra el patio del Heb Sed.. Este era el lugar en donde el faraón realizaba los rituales mágicos de la renovación, recobrando así su poder físico y espiritual cada cierto tiempo -teóricamente treinta años- pudiendo continuar su reinado después del mismo, con total normalidad.

El último testimonio histórico de Imhotep conservado hasta nuestros días es un grafito realizado sobre una pared de la misteriosa pirámide de Sekhem-khet, sucesor de Zoser. Curiosamente, este monumento ha pasado a la historia de la Egiptología porque la cámara del sarcófago llegó hasta nosotros intacta y, sospechosamente, vacía de cualquier resto funerario. ¿Diseñó Imhotep, en esta ocasión, un sistema de enterramiento que ha conseguido burlar a los ladrones y a los propios arqueólogos modernos?

IMHOTEP DIOS
Durante el período ptolemaico -a partir del 332 a. C.- todas las construcciones religiosas egipcias siguen un mismo canon constructivo. El origen de estas normas estaban escritas, según cuentan los propios egipcios, en un manual de arquitectura que se suponía había caído del cielo en época de Imhotep y que éste había dado a conocer al resto de los mortales. De ahí vendría el enigmático cargo de Inspector de todo lo que el cielo trae, desempeñado por el propio sabio.

Sin embargo, el cargo más importante que desempeñó en vida y el que posiblemente le catapultó hasta el visirato de Zoser, fue el de Gran Sacerdote de Heliópolis, la ciudad del sol. Este centro cultual situado muy cerca de Menfis y que estaba dedicado al dios sol Re, experimenta en este período un acercamiento muy marcado a la esfera política, que tiene su máximo esplendor en las dinastías siguientes. La prueba más significativa de todo ello es el añadido que los faraones agregaron a su titulatura real, incorporando al quinto de sus nombres, el epígrafe de hijo de Re.

No cabe duda de que el principal instigador de este hecho fue el propio Imhotep quien, gracias a su acercamiento al faraón Zoser, en pocos años llegó a compaginar numerosos altos cargos en la administración egipcia.

Son relativamente numerosas las estatuillas de Imhotep que se han conservado hasta nuestros días. De pequeño tamaño y comúnmente realizadas en bronce, el material más en boga en la época ptolemaica, le representan como patrono de los escribas, uno de sus innumerables atributos, sentado sobre un asiento en forma de cubo, y abriendo sobre el regazo un rollo de papiro en el cual se dispone a escribir.

Su acercamiento al dios de las letras Thot, ya se observa en el Imperio Medio (ca. 2.000 a. C.). Una prueba clara de ello es el ritual que celebraban los escribas antes de disponerse a escribir cualquier texto sobre le papiro: derramaban unas gotas de agua de su paleta de colores, a modo de libación, en honor del sabio Imhotep. Habían pasado más de quinientos años desde su muerte, e Imhotep todavía permanecía en la mente de los egipcios..

Muy en relación con su faceta de escriba, están los textos sapienciales de Imhotep de los que, por desgracia, solamente tenemos referencias de su existencia a través de terceros. Sin embargo, no debían de distar mucho de otros textos egipcios similares como la Instrucción del rey Amenemhat I a su hijo Sesostris I, La enseñanza de Ptahotep, o La sátira de los oficios, todas ellas tendentes a inculcar en la persona una serie de valores muy definidos, de los que posteriormente, su expansión por todo el Mediterráneo oriental provocó que la misma Biblia hiciera acopio de un buen número de ellos.

Ya en época saíta (ca. 715 a. C.), momento en el que la cultura egipcia se vio inundada por infinidad de influencias extranjeras, los egipcios reclamaron la autenticidad de su pasado milenario, recobrando para el arte antiguos temas y estilos iconográficos. A partir de estos momentos, Imhotep, como gran héroe de la cultura egipcia, desempeña un papel muy destacado en la vida religiosa y cultural del país. Esta es la razón por la que algunos nobles elijan su morada de eternidad -el enterramiento- en la meseta de Sakkara, junto al complejo funerario de Zoser construido por Imhotep, en un intento de acercarse y participar de tradiciones ancestrales.

Con todo, la colonización cultural extranjera no pudo ser evitada de una forma radical, de manera que la cultura egipcia acabó siendo soterrada por el cosmos helenístico del Mediterráneo oriental. En este momento, los griegos identificaron a Imhotep con su semidiós de la medicina Asclepio, si no es que fue al revés, como ocurrió con tantas divinidades griegas. Con esta acepción, Imhotep recibió un culto muy profesado por las clases medias de la sociedad egipcia, siendo también ahora cuando se le enlaza con la genealogía divina haciéndole hijo del dios Ptah. Este dios representaba para la teología menfita la Creación en sí misma y todas las facetas que se le pudieran relacionar. Desde el punto de vista de la mentalidad egipcia todas las formas de creación estaban relacionadas con este dios, así pues, la escultura, la palabra, la arquitectura (de aquí también se puede deducir la labor constructiva de este sabio), etc. son variantes de una misma forma que fueron siendo aplicadas paulatinamente a la figura de Imhotep.

HIMNO A IMHOTEP
Son significativos los ejemplos epigráficos votivos que nos han llegado agradeciendo o demandando algún favor de tipo médico a Imhotep.

El templo más importante dedicado a Imhotep estaba al norte de Sakkara, con una capilla anexa al sudoeste del templo de Ptah en Menfis. También tuvo un pequeño espacio en el templo del dios Ptah en Karnak (Tebas), en donde existe un pequeño himno de alabanza a Imhotep, aludiendo sus poderes curativos. Aunque de época romana, es una prueba esclarecedora de la importancia que tuvo en el antiguo Egipto la deificación de algunos individuos mortales. Precisamente, que este himno haya aparecido en un templo tebano, muy lejos del origen cultual de Imhotep en Menfis, demuestra el grado de expansión del fervor por este arquitecto.

Te saludo, entrañable divinidad, ¡Imhotep hijo de Ptah! Ven a tu casa, tu templo en Tebas. Deja que la gente de esta ciudad se regocije viéndote. Recibe lo que te es presentado. Respira el incienso. Refresca tu cuerpo con una libación. (...) Los hombres te aplauden y las mujeres te veneran. ¡Uno y todos exaltan tu bondad! para que les cures, (para que) los recibas, (para que) renueves la creación hecha por sus padres. Te traen sus ofrendas. Traen para ti sus regalos. Te profieren sus alabanzas. Qué tú comas las ofrendas de pan. Qué tú ingieras la cerveza con tus hermanos, los viejos dioses, y alimenta a los espíritus rectos con tus sobras. (...) Traído para ti por tu hijo César Augusto (Tiberio).

Si, como hemos dicho anteriormente, es en la época saíta cuando a Imhotep se le atribuyen poderes curativos, en la época ptolemaica alcanza su máximo esplendor. En la isla de Agilkia se encuentran en la actualidad todos los templos construidos sobre la isla de File, hoy bajo las aguas de la presa de Aswan. Poseedora de la última inscripción jeroglífica conocida, datada en el 394 d. C., File albergaba varias construcciones, todas ellas de Época Baja, destacando especialmente el soberbio templo de la diosa Isis. Un poco al sur del fastuoso santuario de esta diosa se encuentra el de Imhotep, utilizado por los feligreses como lugar de peregrinación en busca de una cura milagrosa.

¿DÓNDE ESTÁ ENTERRADO IMHOTEP?
Actualmente se desconoce el lugar exacto en donde este sabio fue sepultado. Aunque son varias las expediciones que han intentado encontrar la última morada de Imhotep siguiendo, más o menos, una lógica arqueológica por la cual lo más probable es que su tumba se encuentre cerca de la necrópolis del faraón Zoser en Sakkara, los sondeos llevados a cabo en la zona han resultado, por ahora, infructuosos.

A mediados de los años sesenta, varias expediciones británicas excavaron la zona de Sakkara en busca de la tumba de Imhotep. Cerca de un complejo funerario de la III dinastía, hallaron un gran enterramiento de ibis (Ibeion), pájaro por excelencia vinculado al dios de los escribas Thot y por extensión, con el sabio Imhotep. Por cercanía es muy posible que la tumba de este erudito se encuentre en las inmediaciones, pero hasta el momento es lo único que sabemos.

El carácter mítico de Imhotep hace imaginar a la comunidad científica que su tumba pueda contener toda suerte de claves y referencias para poder resolver muchos de los problemas que plantea esta enigmática civilización, como el trabajo de las piedras duras como la diorita o el granito, la propia construcción de las pirámides, etc. La incertidumbre que rodea al hallazgo de la tumba de Imhotep ha sido incluso llevada a la literatura por el eslovaco Philipp Vandenberg en una excelente novela policíaca que lleva por título El complot de los faraones.

Era norma común en el antiguo Egipto que los arquitectos o artesanos se construyeran o decoraran sus propias tumbas. En este sentido, lo más probable es que habiendo sido Imhotep el constructor de la tumba real de Zoser, él mismo se hiciera construir su propia tumba; seguramente una construcción con un diseño novedoso, hecho que puede despistar a los modernos arqueólogos.

De aparecer intacta, caso extraño, seguramente nos encontraríamos ante un descubrimiento sin precedentes en la historia de la arqueología. Su valor histórico superaría, incluso, al grandioso hallazgo de la tumba de Tutankhamón. Sin embargo, la estadística nos dice que lo más probable es que la tumba, de aparecer, se encuentre totalmente saqueada, aunque no por ello pierda un ápice de su importancia. La decoración y escritura de las paredes proporcionaría, seguramente, una información muy valiosa para estudiar la importancia de Imhotep en su época.

Fuente:
http://www.nachoares.com/imhotep.htm

viernes, 22 de febrero de 2008

EL SIMBOLISMO

A:.L:.G:.D:.G:.A:.D:.U:.

QQ:.HH:. La masonería se distingue de otras instituciones por su carácter simbólico. Todo su sistema está basado en el simbolismo. Lo que es aún más significativo, ella contiene, en su simbolismo, el ritual de la divinidad. En qué otro método que no fuera el del simbolismo podría basarse la masonería para lograr los siguientes objetivos en su organismo:
· Señalar la existencia de una luz interior escondida detrás de la forma externa de las cosas, cuya máxima realización de la misma constituye el oriente de la vida.
· Proveer un campo ilimitado para la búsqueda de esa luz interior que llamamos Oriente Simbólico, así como el medio para descubrirla.
· Orientar al hombre en su viaje hacia el Oriente de luz interior sin violentar su libertad de elegir. · Conseguir que la autoridad de sus verdades emanen de ellas mismas.
· Expresar en forma tangible lo que existe en el lado subjetivo de la vida.
· Obligar a sus integrantes a buscar el significado interno y oculto de las cosas y los valores espirituales detrás de los mismos.
· Mostrar valores subjetivos que, pese a que son invisibles, pueden ser descubiertos.
· Señalar significados secretos y profundos en las formas externas y superficiales.
· Dar a comprender que la masonería tiene un significado interno más que externo.
· Facilitar la captación de verdades subyacentes que la forma externa está tratando de revelar.
· Proveer un instrumento para revelar verdades ocultas, y que se adapte a la inteligencia de todos los seres humanos.
· Revelar a la vez que velar las realidades espirituales.
· Ofrecer un sistema audiovisual de enseñanza autodidáctica que muestre cómo las leyes divinas se manifiestan en la naturaleza humana, ayudan al hombre a desarrollar su conciencia y a hallar el sendero que lo lleva a ser dueño de sí mismo y de su destino.
· Indicar secretos que se deben descubrir y conocimientos que se deben adquirir con el esfuerzo propio.
· Indicar la existencia de un misterio interno que está temporalmente velado, pero que puede ser develado.
· Facilitar el estudio de verdades internas que surgen de la observación, la meditación y la experiencia.
· Ser sugestivo en las enseñanzas en vez de afirmativo, para que la mente se mantenga positiva y activa en la búsqueda de realidades subjetivas.
· Señalar la existencia de una luz titilante en el interior de todo ser humano que puede ser cultivada e intensificada.
· Buscar y encontrar una realidad subjetiva detrás de la forma externa de las cosas.
· Desarrollar la facultad de buscar verdades subyacentes en todas las cosas.
· Ofrecer una representación pictórica de la Gran Búsqueda que se lleva a cabo continuamente dentro de todo ser humano con el fin de ayudarlo en la misma.
· Lograr que el interior del recinto donde se realizan los trabajos masónicos ofrezca un medio ilustrativo que, como un espejo, refleje el interior de todo ser humano para facilitarle el conocimiento de sí mismo.
· Hacer que la Logia masónica sea el símbolo de una realidad interna, que sea la representación de una actividad o condición invisible, que sea el símbolo de algo que puede ser conocido pero para lo cual se debe realizar la debida búsqueda y tener la debida preparación.
· Hacer que lo que se trata de comunicar sea en forma tal que, al ser interpretado, se descubra uno a sí mismo y se identifique con lo subjetivo de la vida.
· Proveer un medio a través del cual pueda el masón identificarse con toda forma de expresión divina.
· Poner a disposición de todos, conocimientos que puedan captar solamente los que están preparados para ellos.
· Darle un valor personal a las verdades masónicas y a descubrirlas.
· Proveer un método mediante el cual las realidades que se descubran estén de acuerdo con la capacidad de cada uno o su experiencia particular.
· Revelar, sin restricción alguna, secretos sobre los misterios de la vida y el ser, pero en tal forma que sólo los que están en condiciones las puedan utilizar.
· Señalar la disponibilidad de herramientas que pueden ser utilizadas solamente por los que están en condiciones de sacar provecho de ellas para la realización de sí mismo.
· Mostrar la ceguera y la ignorancia del individuo referente a lo que ve, para que reconozca la necesidad de buscar la luz interior.
· Ofrecer un terreno para trabajar que, al profundizarlo, surja de él una fuente inagotable de verdades eternas.
· Proveer una fuente de verdad y de vida que, como una semilla, lleve dentro de sí una vida interminable de simiente y más simiente, que al sembrarse en la oscuridad de la mente y en el interior del ser (como en la tierra) de frutos cada vez más abundantes de luz y de vida.
· Proveer un medio para enseñar esas verdades tan profundas del ser que no pueden ser expresadas con el lenguaje de las palabras.
· Utilizar el lenguaje más amplio que sea posible, lenguaje que trascienda los términos de las palabras, por ser el único adecuado para transmitir las cosas ilimitadas del mundo espiritual.
· Presentar verdades que trasciendan el poder directo de comunicación.
· Reflejar significados ilimitados.
· Asegurar la ausencia de todo dogmatismo o imposición en las enseñanzas masónicas.
· Mantener la amplitud de criterio y la universalidad en todas sus manifestaciones.
· Ofrecer la máxima libertad de pensamiento dentro de los límites que fijan las leyes naturales.
· Ofrecer un terreno tal para la búsqueda de la verdad, para el ingreso de todos los hombres, sea cual fuere su raza, su nacionalidad o su creencia.
· Ofrecer algo tan universal en su contenido que pueda satisfacer las exigencias de todos los pensadores de mente amplia; que sea un punto de unión tan amplio que, como el punto en el centro del círculo, quepan en él los puntos de vista de todos, y por tanto, sea un medio de unir a todos los hombres; que no pueda existir una autoridad impuesta porque cada uno está libre de interpretar las indicaciones por sí mismo lo mejor que pueda.

S:.F:.U:.

EL ZOHAR

El Zohar ha sido llamado con justicia la "Biblia" de los cabalistas. Su porción principal es la forma de un comentario sobre el Pentateuco de acuerdo a su división más moderna en cincuenta y dos lecciones semanales. Su título Zohar (luz, resplandor) es obtenido de las palabras del Génesis 1:3 ("Que haya luz") con la exposición de las cuales comienza. Significativamente, al mismo tiempo se intenta ocultar los escritos kabalísticos, para que los que sientan la necesidad los busquen y descubran por sí mismos en una palabra a Dios hay que descubrirlo.
Los Cabalistas saben evidentemente que el proceso de cambio requiere dos condiciones: momento adecuado y madurez del alma. Somos testigos de un suceso muy interesante, caracterizado por el surgimiento y la señalización de una nueva era en el estudio de la Kabalá. Que este material hoy este aqui, al alcance de la mano es prueba de ello. Lea simplemente las palabras del Zohar - en arameo, un idioma que se hablaba en los tiempos bíblicos. De acuerdo con la tradición, según lo enseñado por los Sabios a través de las generaciones, leyendo las palabras de este Sefer Santo ha Zohar trae una conexión espiritual a nuestra alma. Lea simplemente las palabras hebreas hacia fuera en voz alta si conoce el hebreo o si no conoce el idioma, escanne (repasar con la mirada de izquierda a derecha) y su alma cambiará de alguna manera , pues su alma conecta con lo curativo y las energía espirituales. Es un regalo del Creador para los Seres Humanos. Bendito sea Hashem!
Origen:
El Imperio Romano ocupaba la Tierra de Israel y las calles estaban bañadas en sangre. Los romanos lanzaron severas medidas represivas contra las actividades espirituales de los israelitas. El sabio más grande de la era - un hombre que sería llamado el Padre del Mundo - fue
sentenciado a muerte.

Su nombre: Rabí Akiva.
Su crimen: el amor a Dios.
Miles de personas se reunieron en las calles para presenciar la terrible ejecución. La piel de Rabí Akiva fue brutalmente arrancada de su cuerpo con cepillos de hierro afilados como navajas. La sombra de la muerte lo consumía a un ritmo inmoralmente lento. Pero el místico Akiva había logrado total maestría sobre el mundo físico. Experimentó un dolor insoportable durante sólo un instante antes de que el éxtasis de la energía espiritual invadiera todo su ser; y así salió de este mundo con una alegría indescriptible en su corazón. Dejó a su más querido discípulo, el hombre que llegaría a ser el kabalista más grande en la historia, un gigante entre los místicos, el reverenciado sabio, Rabí Shimon Bar Yojai. El Imperio Romano temía más al poderoso Bar Yojai que a Akiva, por lo cual lo condenó también a muerte. Ante semejante sentencia, el místico y su hijo buscaron refugio en una cueva aislada de todo en P'quin, Israel, en la que se vieron forzados a permanecer durante 13 largos años para ocultarse del ejército del César. Buscando obtener el mismo control sobre el reino material que había logrado su gran maestro, Rabí Shimon se enterró a sí mismo en el suelo, hasta la altura del cuello, durante cada día de su reclusión. Durante los largos años de doloroso aislamiento, recibió instrucción en las artes místicas de la Kabalá. Sus maestros fueron Moisés y el Profeta Elías.
Cuando cambiaron las autoridades del Imperio Romano, Rabí Shimon y su hijo pudieron regresar libremente a Jerusalem. Los años de intensa presión ejercida por la tierra dejaron profundas cicatrices y mutilaron el cuerpo del místico, cuya alma, en contraste, irradiaba una intensa Luz espiritual, tan fuerte que era difícil para los hombres comunes estar en su presencia. Para proteger los secretos del Universo que le habían sido revelados, Rabí Shimon le pidió Rabí Abba, uno de sus discípulos, que consignara por escrito sus enseñanzas. Abba tenía un don extraordinario para escribir en el lenguaje abstracto de la metáfora y la parábola. Así, los secretos habrían de estar seguros, diestramente escondido dentro de relatos abstrusos lo que hace que sea difícil para los malvados e indignos entender y mal utilizar este antiguo poder. Nació así la obra espiritual fundamental de la Kabalá - El Zohar.
Hasta el día de hoy, el Zohar ("Libro del Esplendor") está reconocido como la obra definitiva y autorizada de sabiduría Kabalística. El manuscrito fue considerado misticismo y magia por las personas de la generación, lo cual visto de manera retrospectiva, resulta obvio. El Zohar presenta una explicación detallada de ideas y conceptos que tienen siglos de adelanto a su época.
En una era en la que la ciencia determinó que el mundo era plano, el Zohar describe nuestro planeta como esférico, y habla de personas que experimentan el día o la noche al mismo tiempo, según las diferentes zonas horarias. El Zohar describe el momento de la Creación como una explosión tipo Big Bang, habla de un universo que existe en diez dimensiones, y explora la noción de universos paralelos. Rabí Shimon dijo que el Zohar es más que un libro de secretos y sabiduría espiritual. Explicó que este tratado místico es un poderoso instrumento dador de energía; una herramienta salvadora de vidas, imbuida con el poder de brindar genuina paz, protección, sanación y plenitud a aquellos que posean tal energía. Y aún hay más. Como el monolito en la película 2001: Odisea en el Espacio, el Zohar puede ser la chispa que encienda el alma de una generación, generando así un cambio profundo y una transformación dentro de la conciencia del hombre y de la sociedad. En otras palabras, así como un bombillo encendido ilumina una habitación a oscuras, revelando objetos que previamente no se veían, la Luz espiritual del Zohar puede iluminar las mentes de los hombres y abrirlas a la comprensión de los misterios escondidos del Cosmos. De acuerdo con el Kabalista, estas influencias invisibles ayudarían a moldear el destino de la humanidad a medida que la presencia del Zohar aumente en nuestro mundo.
El gran sabio Bar Yojai declaró que llegaría el día en el que hasta un niño de seis años indagará en torno a la sabiduría espiritual de la Kabalá. Pero hasta que llegue ese momento, los manuscritos originales del Zohar deberán mantenerse ocultos. Es por eso que estuvieron escondidos durante siglos. La disminución de la Luz espiritual del Zohar coincidió con el Oscurantismo, una época en la cual cada aspecto de la civilización incluyendo la educación, la ciencia y las comunicaciones entraron en un severo declive.

LOS NÚMEROS

Los números que utilizamos a diario y se conocen como "arábicos" (1,2,3,4…) para diferenciarlos de los romanos (I,II,III,IV…) eran en realidad signos usados por los comerciantes fenicios para sus cálculos y cuentas en los lugares donde arribaban.

Los fenicios que moraban desde Aco en Israel hasta el norte del Líbano eran grandes comerciantes y navegantes de la antiguedad que llegaron hasta Inglaterra.

¿Pero porqué 1 es uno y 2 es dos – cómo llegaron a ello y cómo recordar los números?

Todo es una cuestion de… ángulos.

0 = significa que no hay ángulos

1 = significa un águlo

2 = significa dos ángulos, etc., etc.

Será cierto? Véanlo:

viernes, 21 de diciembre de 2007

EL HOMBRE Y LOS CUATRO ELEMENTOS EN EL COSMOS

Recurriendo a una definición de Platón, los elementos son aquellas cosas que componen y descomponen los cuerpos complejos; es decir, los elementos serían substancias simples, primordiales, que configurarían -según las antiguas tradiciones de todas las civilizaciones esotéricas- tanto el Cosmos como el mismo hombre.

Dicho básicamente qué son estos elementos, queremos aclarar por qué hablamos de cuatro. Este número, al igual que el siete, reviste gran importancia en todas aquellas enseñanzas que han tratado de explicar el mundo y los seres vivos. El 4 no es un número elegido al azar; el número 4 está imbricado en el Cosmos.

Tradicionalmente, en distintas lenguas y con distintas expresiones, siempre se han conocido cuatro elementos básicos constitutivos del Universo, del Macrocosmos y (por consiguiente, del hombre) del Microcosmos.

Estos cuatro elementos son el Fuego, el Aire, el Agua y la Tierra. Si bien empleamos estas denominaciones que nos son muy familiares y conocidas, estos elementos no se refieren exactamente a lo que llamamos fuego, aire, agua y tierra, aunque también los engloban.

Muchas veces la palabra Cosmos nos lleva a pensar en algo enorme, un infinito difícil de calcular, de comprender; tanto es así que, como se nos escapa, preferimos no pensar en él, y todas las explicaciones que se nos dan nos parecen fantásticas, ilógicas, producto más de la imaginación que de otra cosa. Precisamente ahí está el secreto del Cosmos: para los antiguos, no es nada más que un tercer paso en un complejo proceso que solían simbolizar con un triángulo. El primer aspecto de este proceso es el Caos; no el caos como desorden, sino como infinito, como todo lo que está en potencia para manifestarse algún día. A este Caos infinito le sucede la Inteligencia; este segundo paso es la suma de esquemas, de conformaciones, de ideas, que permiten adecuar el Caos primero, organizarlo, esquematizarlo. Y, por fin, nos encontramos con el tercer paso del proceso: el Cosmos que ha nacido, que se ha gestado aparte de estos dos elementos primeros: con el Caos que es todo el infinito, con el Teos que le ha dado forma y le ha puesto orden.

Este Cosmos comienza a desenvolverse, a materializarse (empleando palabras que las antiguas enseñanzas refieren sobre estos temas); es decir, que se concreta poco a poco, a través de siete pasos, procesos o elementos.

Que de estos elementos sean cuatro conocidos para nosotros, uno apenas, y dos un misterio, nos obliga a referirnos por lo menos a aquellos que conocemos. El inferior, el más material y concreto, es el elemento Tierra; y, aumentando la sutileza, seguiría el elemento Agua; un poco más sutil el Aire, y más sutil todavía el Fuego; finalmente, habría un quinto elemento, que se ha dado en llamar Eter, cuyas características son indefinibles aún.

La Tierra se relaciona con la materia concreta, con aquello que está expresado en dimensiones, que puede pesarse, medirse, trasladarse.

Esta tierra es justamente lo concreto, aquello que pesa, no sólo en el Cosmos asumiendo forma de planeta, de estrellas, sino que pesa también en nosotros asumiendo forma de cuerpo.

El Agua simbólicamente es la vida que recorre la materia; es la energía que baña la materia; es esa fuerza que hace que la materia pueda entrar en acción y que no sea simplemente materia inerte; es aquello que nos permite caminar, hablar, que hace que tengamos temperatura, que podamos decirnos vivos y hace que estén vivas todas las cosas que en el Cosmos se mueven, cumpliendo leyes inexorables y matemáticamente perfectas. El Agua es, pues, vitalidad; el Agua es la «sangre» de la Tierra, lo más vital, lo más fuerte.

EL Aire es la psiquis; es el conjunto de emociones y de sentimientos; es aquello que nos inclina hacia las cosas, a favor o en contra de ellas: lo que nos mueve en el plano del sentimiento. Esto es el Aire: la expresión de lo que se siente, el mundo de la emoción.

El Fuego es el mundo del pensamiento; de la idea; de la gestación en un plano tan abstracto que sólo puede captarse por otra entidad tan abstracta como es en nosotros la mente, como es en el Cosmos el Fuego.

Decimos elementos cósmicos y hablamos de elementos humanos: lo que en el Cosmos se traduce como substancias primeras, elementos, se va plasmando de una forma inconcebible para nosotros, hasta llegar a esta materia que conocemos y al hombre, como Fuego, Aire, Agua y Tierra; el Fuego como mente, el Aire como sentimiento, el Agua como vitalidad, la Tierra como cuerpo.

Es así como el Macrocosmos imprime el Microcosmos que es el hombre y le da exactamente su misma consistencia, su misma configuración y sus mismas características en pequeño; y permite que el hombre pueda estar relacionado con el Cosmos, pueda intentar llegar a sus misterios y, es más, se sienta atraído por esos misterios: porque en la naturaleza del hombre está la naturaleza del Cosmos, porque lo que es cuerpo para el hombre es cuerpo para el Universo, lo que es vitalidad para el hombre también lo es para el Cosmos, lo que es su sentimiento lo es en lo grande y lo que es mentalidad es Fuego para todos los Universos que hoy intuimos y que pretendemos descubrir.

Siempre hubo algo más profundo, algo más allá, no sólo en cuanto a los elementos tal y como nos los ofrece la Naturaleza, sino al propio misterio del hombre que encierra en sí los cuatro elementos, y aún referido a misterios mucho más antiguos que vienen desde mucho más lejos, que refieren que, así como hoy estamos presentes como hombres, alguna vez hemos pasado por el estado de mineral, como si fuésemos tan sólo elemento Tierra; alguna vez hemos pasado, en ciclos y ciclos de evolución, por estados vegetales como si fuésemos elemento Agua; alguna vez hemos pasado por estadios de evolución animal en coincidencia con el elemento Aire; y hemos llegado, por fin, al estadio de evolución humano, ahora sí, refiriéndonos al elemento Fuego que indica la aparición de la mente, la aparición del pensamiento.

Así pues, cuando los antiguos se referían a sus dioses de los elementos, cuando adoraban al Fuego, al Aire, al Agua, a la Tierra, no lo hacían tan sólo a esta representación física que tenemos en la tierra, sino que intuían aquello que estaba más allá: intuían la esencia escondida detrás de la presencia de los elementos.

Para la Antigüedad fue siempre algo indiscutible el hecho de que los planetas, las estrellas, no eran entidades muertas o girando al azar en el espacio, sino que eran cuerpos vivos sujetos a leyes y a evolución, cuerpos que encerraban espíritus de la misma manera que el hombre lo hace, por esta continua relación entre el Macrocosmos y el Microcosmos.

De allí que se insistiese en la comprensión por parte del hombre de su propia entidad espiritual para poder luego reconocer otras entidades espirituales que animan la Naturaleza. Por ello se hablaba de dioses de los elementos y, mucho más todavía, se reconocía que estos cuatro elementos principales se dividían muchas veces más: siete a la séptima cada uno de ellos. Surgiendo así infinidad de sub- elementos, regidos por aquello que los antiguos han dado en llamar «elementales», palabra que muchas veces no entendemos, pero que significa tan sólo estas entidades que rigen los pequeños elementos, los sub-elementos, las divisiones de los elementos. Cuando hablamos del fuego, agua, aire y tierra que conocemos a diario, no hacemos más que hablar que subdivisiones del elemento Tierra.

El Fuego es el elemento que ha motivado los símbolos más destacados de todas las religiones, no sólo a nivel de deidades o entidades que representan Fuego, sino aún a nivel de construcción de templos.

Por ejemplo, las pirámides: todas las construcciones que revisten la típica configuración de un cuadrado asentado en la tierra, de los triángulos que se elevan como llamas, y que coinciden en un punto final, son templos dedicados al Fuego. La misma palabra "pirámide" que utilizamos, encierra en su raíz pir el concepto Fuego. Es el templo elevado hacia aquello que, estando en la parte más alta, sin embargo contiene a todo lo demás, y a lo que siempre se le ha dado - simbólicamente hablando- más importancia que a todo lo demás.

Es de remarcar cómo en todas las civilizaciones, los dioses que se referían al Fuego han asumido vital importancia. Es más: hay que entender que no se trata tan sólo de un fuego físico.

Los alquimistas nos hablan de los cuatro elementos en relación: el Fuego con el Oro, el Aire con la Plata, el Agua con el Mercurio y la Tierra con el Plomo. Y sumamente interesante es asimismo la unión que hacen de estos cuatro elementos cósmicos con cuatro elementos o cuatro cualidades psicológicas encerradas en el ser humano: el Fuego relacionado con el Saber, el Aire con el Osar, el Agua con el Querer y la Tierra con el Callar. Veamos brevemente qué es lo que nos quieren decir los alquimistas.

Si el Fuego es mente, posibilidad de pensamiento, de trabajo con las ideas, de captación, el Fuego indudablemente supone Sabiduría. Así, Fuego es Saber y Saber es la culminación del Hombre.

Aire es igual a Osar. Es esa capacidad de coraje con la cual hemos de ayudar al conocimiento; es algo más que fuerza, es impulso, es fe. Osar, precisamente, es no conocer el miedo, es lanzarse porque hay que llegar a la Sabiduría.

El Agua es Querer; es decir, para poder ser valiente y sabio, primero hay que querer verdaderamente. No es tan simple como pueda parecer: estamos acostumbrados a decir: «quiero irme de vacaciones», «quiero ver una película», el querer se ha transformado en una palabra de poco contenido, por consiguiente, refleja poca voluntad de realización. Pero este querer es mucho más hondo, viene desde la raíz íntima del hombre. Y este querer se dirige hacia los destinos últimos del hombre.

Y el elemento Tierra equivale a Callar. El primer paso del camino es el silencio. Es lo que tanto nos llama la atención sobre todas las civilizaciones antiguas para las que los grandes conocimientos estaban encerrados dentro del conjunto del Esoterismo. ¿Por qué esotérico? ¿Por qué cerrado? ¿Por qué guardado? Porque, si no se calla, es muy difícil querer; si no hay silencio, es muy difícil osar, es muy difícil saber.

Quienes fueron profundos conocedores del alma humana -por ejemplo, Pitágoras-, hacían que sus discípulos permaneciesen cinco años de silencio: es el citado grado acusmático de la escuela pitagórica. ¿Era ese silencio una tortura? Ese silencio era el instrumento indispensable para que el discípulo aprendiese algo fundamental: a escuchar; no sólo a escuchar afuera; a escucharse, estar tranquilo, a apagar el torbellino interno que siempre quiere más sin saber muy bien ni lo que quiere.

Hoy cuando intentamos aprender algo, primero actúa la crítica, después el conocimiento; primero «por qué» y «cómo me lo van a demostrar», «cómo es esto y cómo es lo otro». Hay tanta palabrería interior que es casi imposible llegar a nada concreto. De ahí que todas las escuelas antiguas conociesen el maravilloso secreto del silencio, de aprender primero y después todo lo demás.

Este es el silencio con el que se envolvían las enseñanzas profundas, no para esconderlas, simplemente para guardarlas y protegerlas de quienes, no entendiéndolas, ni sabiéndolas aplicar, hiciesen de ellas un uso malo y pernicioso.

Muchos quieren y queremos -¿por qué no?- trabajar con estas enseñanzas, aún sin estar seguros. El peligro no está en nuestra curiosidad; el peligro está en que, estando estas cosas sometidas a leyes o procesos naturales, al no saber, cometamos graves errores, grandes daños para nosotros o para los demás. De ahí que el silencio haya sido tan sólo un método de resguardo, de protección; no por maldad; al contrario, por enorme compasión.

Por eso el Esoterismo, el cierre con que se guardaban los conocimientos; y de ahí el que muchas veces, como nos pasa hoy mismo, notemos que son pocas las palabras, pocas las expresiones para poder referirnos a estos temas que no estamos acostumbrados a tratar, temas que, al no ser de manejo diario, parece como si se nos escapasen de la mano.

Mas los antiguos, hábiles esoteristas, nos dejaron una llave, una manera de abrir su puerta cerrada, de penetrar en su silencio: los símbolos. Estos símbolos constituyen un lenguaje universal al cual todos los hombres tienen acceso, hablen el idioma que hablen.

Cuando queremos guardar o cercar algo, nuestros símbolos de expresión son mínimos, son sencillos, los comprendemos. Pero la Naturaleza encierra también grandes símbolos; los conocimientos están normalmente encerrados detrás de grandes símbolos. Y los cuatro elementos guardan grandes claves de interpretación que pueden aplicarse, tanto al Cosmos como al hombre, tanto a lo grande como a lo pequeño.

Nuestra misión está en descifrar los símbolos, en aprender ese lenguaje de maravillas que permitiría que todos volviésemos a comprendernos en una única lengua, que todos volviésemos a sentirnos hermanos en una única tradición, en un único conocimiento. Que volviésemos a reconocer la misma raíz, el mismo origen, el mismo destino, el mismo camino para cubrir ese destino.

Y de ahí surgiría probablemente ese sentimiento de hermandad que tantas veces echamos de menos.

martes, 6 de noviembre de 2007

LA ATLÁNTIDA EN SUDAMÉRICA?


Artículo Original Aqui

La Atlántida fue mencionada por primera vez por el filósofo griego Platón. Habría sido una antigua civilización establecida en una isla que, según el filósofo, fue destruida por una catástrofe natural (probablemente un terremoto) más o menos 9.000 años antes de su época, es decir, hace más de 11.400 años. Platón se refiere a la Atlántida en dos de sus obras: Timaeus y Critias. En ellas habla de la grandeza de la civilización Atlante y describe sus características geográficas y recursos físicos con gran detalle, dando información sobre el tamaño y ubicación de la isla/continente de la Atlántida. Teniendo en cuenta que muchos hallazgos arqueológicos importantes se hicieron siguiendo los rastros de antiguas leyendas, mucha gente ha buscado interminablemente la ubicación del desaparecido y misterioso continente, aunque existe la posibilidad de que la descripción de la Atlántida haya sido un trabajo de ficción, creado por Platón para permitirle la descripción de un gobierno ideal.

Luego de Platón, las menciones a la Atlántida se esfumaron de la literatura por unos 2.200 años, con la excepción del libro de Francis Bacon The New Atlantis. En 1882 se publicó Atlantis: the Antediluvian World, de Ignatius Donnelly, un político de Minnesota, EEUU, que antes había sido escritor. Donnelly tomó en cuenta seriamente la Atlántida de Platón e intentó dejar establecido que todas las civilizaciones antiguas conocidas descienden de su cultura, que por las fechas manejadas se remontaría al Neolítico.

Escritores esotéricos posteriores, como Helena Blavatsy y Edgar Cayce, propusieron que la Atlántida era un lugar donde los espíritus se encarnaban en cuerpos humanos. Cayce agregó que los Atlantes poseían barcos y naves aéreas que se movían impulsados por la energía de un misterioso cristal.

La geología ha demostrado que nunca hubo un continente en medio del Atlántico, así que los entusiastas de la idea la fueron ubicando en una increíble cantidad de sitios, como Sri Lanka, Perú, Escandinavia y hasta el centro de una Tierra hueca. Una teoría reciente se basa en una recreación de la geografía del Mediterráneo en la época que se supone la existencia de la Atlántida. Platón definió que la Atlántida estaba ubicada "más allá de las Columnas de Hércules", que es el nombre que se le daba al Peñón de Gibraltar en aquellas fechas. Once mil años atrás el nivel del mar en esa área estaba unos ciento treinta metros más bajo, lo que expone al aire una cantidad de islas ubicadas en el estrecho. Una de ellas, Spartel, podría haber sido la Atlántida, aunque presenta una cantidad de inconsistencias con el relato de Platón. Otra teoría que se apoya en la geografía de hace 11.000 años sitúa la Atlántida en el archipiélago antártico (es decir que la ubicación del mítico continente siguiría estando, técnicamente, en el Atlántico). La inundación o hundimiento se debería a la culminación de la Edad de Hielo, época en la que se produjo la inmersión de muchas costas. Se especula con cuán frío podría haber sido el clima allí. En esta teoría se supone que Troya, la Creta minoica, posiblemente Santorini —entre los que creen en una Atlántida inventada la teoría más aceptada es la que dice que la idea de la destrucción de este continente estuvo inspirada en las gigantescas erupciones en la isla Santorini, en el Mediterráneo, durante la época minoica— y otras antiguas ciudades portuarias habrían sido colonias de esta civilización.

Se dice que la Atlántida estaba en guerra en el momento de la destrucción, una situación que podría corresponderse con la llamada invasión de "Pueblos del Mar" en Egipto. Platón, luego de que fuera ejecutado su maestro, Sócrates, abandonó por un tiempo Atenas y visitó Egipto, donde puede haber escuchado las antiguas historias. Descubrimientos recientes, como el caso de las "Momias de Cocaína" en Egipto, han reforzado la idea de que existían antiguos lazos entre Sudamérica y Egipto.

Hace poco tiempo, el geógrafo y cartógrafo inglés James. M. Allen ha lanzado una impactante teoría nueva sobre la ubicación de la Atlántida. Basado en los relatos de Platón sobre esta cultura y continente perdidos, Allen argumenta que Platón estaba hablando del Altiplano central de los Andes, ubicado en Bolivia. Allen realizó un estudio de los antiguos sistemas de medidas usados en los libros de Platón y afirma que esa región rodeada por montañas y atravesada por un canal que conectaba con el mar, actualmente seco, estaría en realidad en Bolivia. Muchas de las investigaciones de Allen fueron realizadas en la región de Pampa Aullagas y el lago Poopó, en el Departamento de Oruro, a unos 350 km al norte de La Quiaca, la ciudad argentina ubicada más al norte, en la provincia de Jujuy. La teoría se apoya en varias fuentes y resultados de investigaciones respecto a la formación mineralógica de las montañas que rodean al Altiplano, así como también en resultados de la expedición Akakor realizada en el fondo del lago Titicaca en 1999. La cantidad de coincidencias con el texto de Platón es asombrosa. Otra evidencia que cita Allen es la mención que hace Platón de una aleación de oro y cobre llamada orichalcum, que sólo se halla en los Andes.

Allen afirma que el actual Altiplano boliviano habría estado rodeado de mar en la época de la Atlántida y para lo cual presenta muchas evidencias de restos paleontológicos y arqueológicos encontrados en los Andes en los últimos años. El libro "La Atlántida: La Solución: Los Andes", de Allen, describe los antecedentes de estas teorías y otras conjeturas que ha revelado su —en caso de confirmarse— formidable descubrimiento. En un video titulado "La Atlántida en los Andes", muy difundido en los canales de televisión en los Estados Unidos, Allen presenta a varios arqueólogos que proponen una antigüedad de alrededor de doce mil años para las ruinas de Tiwanaku, presentes en esa región, lo cual la habilita para ser parte o estar conectada con la Atlántida de Platón. Allen argumenta que Tiwanaku y el pueblo Aymara fueron uno de los diez reinos de la Atlántida. En este video participan varios arqueólogos bolivianos. Geólogos y otros académicos bolivianos afirman que falta explorar el 97% de Tiwanaku, a causa de la crónica falta de presupuesto y pobreza del Estado boliviano. El video también reúne la participación de comunarios Aymaras del lago Titicaca, que narran pasajes de la historia oral Aymara del Lago Titicaca, que habla de cómo se hundió una ciudad en el Titicaca y de que ésta estaría en fondo del lago.

El egiptólogo John Anthony West participa del video y argumenta que al parecer existía ya un tipo de cultura global en esos tiempos porque en las tumbas de faraones de antiguo Egipto se encontraron residuos de pasta de coca y tabaco, plantas originales de América. Otra cosa que afirma Allen es que el nombre de Atlántida proviene de dos palabras nativas de América, "atl", que significa "agua", y "antis", que significa "cobre". En tumbas del antiguo Egipto se han hallado derivados de la cocaína que sólo se puede extraer de la planta de coca, originaria de Sudamérica, lo que sería evidencia de un contacto de los egipcios con los atlantes precolombinos. La historia relatada por Platón podría haber llegado a oídos de Platón en Egipto, donde estuvo de visita. Esta teoría está en investigación actualmente. El video también explica que los balseros Aymaras del lago Titicaca demostraron en 1948 que es posible cruzar los mares en gigantescas balsas de Totora y que prueban que los viajes de ultramar en la remota antigüedad sí eran posibles y que Tiwanaku habría estaba rodeado de un puerto.

Jim Allen se entrenó y trabajó como Proyectista de Fotografía Aérea con la Real Fuerza Aérea de Inglaterra. Al abandonar la fuerza aérea Allen decidió vivir en un barco de crucero del que era propietario, con el que navegó hasta que llegó a Cambridge, donde posteriormente trabajó como dibujante cartógrafo para una empresa de servicio público. Se interesó en el tema de la Atlántida como consecuencia de un estudio exhaustivo sobre los orígenes de los antiguos sistemas de medidas y por eso llegó a percatarse de que el Altiplano se corresponde con la región que describió Platón. El argumento de Allen ha recibido las críticas de varios académicos por considerarla demasiado general, mientras que otros académicos se inclinan a aceptarla por considerarla suficientemente coherente. Varias agencias de noticias, incluyendo CNN, han cubierto la noticia. Allen ha invitado a profundizar las investigaciones en Tiwanaku y en los Andes para confirmar su teoría. La teoría de J. M. Allen finalmente ha entusiasmado a muchos expertos e inspirado la Expedición Kota Mama a Sudamérica, conducida por el explorador británico John Blashford-Snell y respaldada por la Sociedad de Exploración Científica de Inglaterra.